Turismo sostenible, una responsabilidad compartida

 

El turismo sostenible, según la Organización Mundial del Turismo, se define como aquel que “tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.

turismo sostenible

Javier del Nogal, subdirector general de InterMundial

Sentirse identificado con este concepto no es nada difícil, por lo que no son pocas las voces que, dentro de nuestro Sector, se han apuntado a esta “moda” en los últimos tiempos. Pero una cosa son las declaraciones de intenciones y otra muy distinta, los hechos. Al margen de que el concepto “turismo sostenible” puede ser un reclamo muy interesante desde el punto de vista del marketing, si de verdad creemos que el Turismo puede servir para cambiar a mejor la sociedad, hay que hacer algo más que presumir de intenciones y ser capaces de aplicarlo a nuestra realidad.

Como viajeros, podemos seleccionar productos turísticos en los que, de verdad, exista una preocupación por hacer partícipes a las comunidades locales de los beneficios que puede aportar el Turismo, que son muchos, y debemos asegurarnos de que nuestro paso deje recursos, no solo a las empresas -a veces multinacionales que nada tienen que ver con el lugar-, sino también a la sociedad. Y, sobre todo, que, con nuestro comportamiento, respetemos sus costumbres, ecosistemas y medioambiente. Puede parecer poco, pero si todos lo hacemos, habremos conseguido dar un paso importante.

Por su parte, las empresas turísticas deberían tomarse en serio el desarrollo de modelos de gestión que realmente tengan en cuenta los efectos negativos que el turismo puede tener para las poblaciones visitadas, para eliminarlos o minimizarlos y procurar que la población local se beneficie de la actividad en la mayor medida posible. La identificación de la comunidad anfitriona con el proyecto empresarial, sintiéndolo como algo positivo, no solo a corto plazo, sino como un proyecto de futuro, hace que la experiencia en destino del turista sea mucho más enriquecedora y satisfactoria.

Pero no podemos olvidar que las empresas procuran, como no podía ser de otra forma, el beneficio… Y debemos dejarlas trabajar en un marco en el que las políticas dirigidas a conseguir un “turismo responsable” que, sin duda, son necesarias, no coarten el desarrollo de las estrategias de empresas que, en muchos casos, han puesto en el mapa un destino, han creado puestos de trabajo, han invertido importantes cantidades de recursos… La huida de medidas populistas y el diálogo abierto y sincero entre las Administraciones Turísticas y los empresarios del sector se hace imprescindible para conseguir aunar los objetivos que persigue este movimiento en torno a la responsabilidad social en el Turismo y los legítimos intereses de quienes se dedican profesionalmente a este negocio.